Mercado Apuestas Deportivas 2026: Cifras y Tendencias
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Una industria que bate récords cada año
Llevo una década observando el mercado de apuestas deportivas y cada enero pienso que los números del año anterior son insuperables. Cada febrero me equivoco. Los ingresos de apuestas deportivas en Estados Unidos alcanzaron un récord de 16.960 millones de dólares en 2025, un aumento del 22,8% respecto a 2024. La industria de gaming comercial en su conjunto llegó a 78.720 millones en ingresos brutos, un 9,2% más que el año anterior y el sexto año consecutivo de récord.
Estas cifras no son abstractas. Representan un ecosistema que genera empleo, impuestos y tecnología a una escala que hace diez años habría parecido ciencia ficción. Bill Miller, presidente de la American Gaming Association, lo resumió al señalar que la industria legal de apuestas deportivas ha entregado resultados excepcionales para consumidores, operadores y las comunidades que sirve.
Para el apostador de MLB, estos números importan porque definen el terreno donde opera. Un mercado que mueve 166.940 millones de dólares en handle anual tiene una liquidez y una sofisticación que crean tanto oportunidades como desafíos. Las cuotas son más eficientes que hace cinco años, pero el volumen de partidos y mercados también ha crecido, abriendo nichos donde la ventaja todavía es posible.
EE.UU.: 6 mil millones apostados en 2025
El handle total — la cantidad apostada antes de pagos — alcanzó los 166.940 millones de dólares en 2025, un incremento del 11% respecto al año anterior. Esa cifra incluye apuestas en todos los deportes, pero la MLB ocupa una posición significativa dado su volumen de más de 2.400 partidos por temporada.
Los sportsbooks regulados generaron 3.710 millones de dólares en impuestos en 2025, un incremento del 32,4% interanual. Ese dato es relevante para el apostador porque los impuestos afectan directamente al margen que las casas pueden ofrecer. En estados con tasas impositivas altas, como Nueva York con su 51% sobre ingresos brutos de apuestas online, las casas compensan con márgenes más amplios en las cuotas. Los apostadores en esos estados pagan, indirectamente, un precio más alto por cada apuesta.
Nueva York lideró con 26.300 millones de dólares en handle, un aumento del 15,8% interanual, con 2.550 millones en ingresos brutos para los operadores. En noviembre de 2025, el mercado nacional generó 1.920 millones en ingresos sobre un handle de 16.000 millones, un aumento del 16,5% interanual. El Super Bowl 2025 estableció un récord con 1.390 millones de dólares en apuestas legales.
La penetración del móvil sigue acelerando la tendencia. Aproximadamente el 80% de los apostadores utilizaban teléfonos móviles para apostar en 2025. Esa migración al móvil ha transformado el comportamiento del apostador: más apuestas en vivo, más microtransacciones, más acceso en tiempo real a cuotas y resultados.
Mercado global: proyecciones a 2030
El mercado global de apuestas deportivas alcanzó los 125.120 millones de dólares en 2026, con una proyección de crecimiento hasta los 153.440 millones en 2030, lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesto del 5,2%. Otras estimaciones son más agresivas: una valoración de 98.260 millones en 2025 con proyección a 218.760 millones en 2035 y un CAGR del 9,3%.
La divergencia entre proyecciones refleja la incertidumbre regulatoria que rodea al mercado. Los países que legalicen y regulen las apuestas deportivas en los próximos años empujarán las cifras hacia el extremo alto. Los que mantengan prohibiciones o regulaciones restrictivas las frenarán. El factor determinante no es la demanda — esa ya existe y crece — sino la voluntad política de regular y canalizar esa demanda hacia mercados legales.
Los ingresos globales de apuestas deportivas online se triplicaron entre 2018 y 2023, con previsión de alcanzar 42.230 millones en 2025. La tendencia es clara: el futuro de las apuestas deportivas es digital, móvil y global. Y el béisbol, con su temporada de seis meses y su presencia creciente en mercados internacionales, está posicionado para capturar una porción significativa de ese crecimiento.
Un factor que impulsará las cifras globales es la expansión de los acuerdos de datos entre ligas deportivas y operadores de apuestas. La MLB ha sido pionera en la venta de datos oficiales en tiempo real a los sportsbooks, lo que permite la creación de mercados en vivo más sofisticados y precisos. Esa infraestructura de datos no solo genera ingresos directos para la liga sino que expande el menú de apuestas disponibles, atrayendo a más apostadores y aumentando el handle total del mercado.
Latinoamérica: el mercado emergente
Si hay un mercado que merece atención especial en 2026, es Latinoamérica. El mercado latinoamericano de apuestas deportivas proyecta alcanzar una valoración superior a 4.000 millones de dólares para finales de 2026. Otras proyecciones indican un crecimiento desde 1.700 millones en 2023 hasta 6.750 millones en 2027.
Brasil es el motor de ese crecimiento. En el primer semestre de 2025, 17,7 millones de brasileños realizaron apuestas, y en agosto de 2025 las plataformas «.bet.br» alcanzaron un récord de 2.210 millones de visitas mensuales, un aumento del 190% interanual. El mercado brasileño pasó de prácticamente inexistente a dominante en menos de tres años, impulsado por la regulación federal y la adopción masiva del móvil.
El mercado latinoamericano alcanzó los 2.800 millones con un incremento del 47% respecto a periodos anteriores. Pero hay un dato que lo pone en perspectiva: el fútbol domina el 78% de todas las apuestas en Latinoamérica, con las ligas locales concentrando el 65% del volumen. El béisbol, a pesar de su popularidad en países como República Dominicana, Venezuela, Cuba y México, aún representa una fracción menor del mercado de apuestas regional.
Eso es una oportunidad, no una limitación. Los mercados donde el béisbol es subestimado tienden a tener cuotas menos eficientes, porque las casas de apuestas locales dedican menos recursos analíticos a la MLB que al fútbol. Para el apostador hispanohablante que conoce el béisbol en profundidad, los mercados LATAM pueden ofrecer ineficiencias que en el mercado estadounidense ya no existen.
